Turismo Rural

Las cifras suelen ser, como recuerda Vicenç Navarro, testarudas. A Los Chorros -Riópar- han acudido 15.000 personas este año en los meses de verano, cuando el año pasado lo hicieron 13.000. Es conocido por las personas que lo hayan visitado que el paraje se ha convertido en Parque con lo que ello implica de incremento de inversión -limpieza, personal, cuidados- que indudablemente se notan, a pesar de que haya perdido el aire salvaje que disponía en otros años.
Pero lo preocupante es que este turismo apenas sirve de nada al pueblo, a Riópar. ¿Qué tipo de turismo es? ¿Comen, tapean, duermen, pasan un fin de semana entero en el pueblo?
Ayer mismo, la Federación de Turismo Rural de Albacete anunciaba que se esperan pérdidas de cara al invierno del 20 %, esto en términos generales y contando con las personas asociadas que son cerca de 300. Como ellos mismos aseguran, existen mucha desconcentración y muchas otras empresas relacionadas con el turismo rural, desde los mismos pequeños comercios de pueblo, a todos los bares familiares, restaurantes, etcétera, que por sí mismos no entran dentro del turismo rural como tal pero que influyen y son influidos de manera determinante por la manera en que evoluciona este sector.
Es sencillo: si el turismo rural funciona, la economía de estas poblaciones funciona. Y si funciona la economía; es decir, bares, restaurantes, zonas de alojamiento, comercios, etcétera, funciona y se mantiene la sociedad de estas comunidades rurales. Si no hay personas, no hay nada de lo anterior.
Y es lo que puede suceder en determinados puntos estratégicos de la región (o de la provincia) donde el hecho de que muchas personas visiten un paraje natural característico no proporciona enriquecimiento alguno a los habitantes de su población. Y cuanto menos tenga que ofertar un pueblo, menos atractivo turístico, ¿una pescadilla social, una trampa?
O una estrategia.
Son muchas poblaciones las que se están poniendo las pilas, evolucionando y haciendo partícipes a administraciones y vecinos, invirtiendo en nuevas tecnologías, pero sobre todo en servicios para mejorar la calidad del turismo: lo que se ofrece y qué tipo de personas vienen (es frase común, en cualquier zona turística -sea de costa o de interior-,este tipo de turismo no nos interesa, a nosotros nos interesa un turismo de más calidad).
También podríamos entrar en condicionamientos políticos y de oportunidad, de por qué unas poblaciones reciben más dinero o atenciones que otras (tanto de la Comunidad Autónoma como de la Diputación Provincial), pero esto alargaría y desvirtuaría lo que quiero decir: la posibilidad de vida autónoma de miles de personas en zonas rurales de la provincia de Albacete.

Blog y redes sociales: nuestros propios espías

Son apenas cinco años de existencia.
Y se han convertido en una herramienta para sacar del silencio a muchos, perder el miedo a la comunicación y lanzarse a comunicar (bien, mal, regular. Da igual).
Los blog, bitácoras, cumplen cinco años según una información que escuché en R3 el miércoles en Siglo XXI.
Apenas cinco años y su extensión se hace difícil de medir. Quizás sí en lo cuantitativo (cuántos hay), pero no en lo cualitativo (qué suponen, qué influencia tienen: estos elementos están por definir de una manera correcta y sistemática).
Y hoy mismo aparece en El País una noticia que habla de un software capaz de filtrar palabras para ver de qué vamos: sobre todo a nivel publicitario. Una manera de canalizar nuestras preferencias para utilizarlas en el provecho de empresas multinacionales, partidos políticos, gobiernos, etcétera.
No es nuevo, no es una sorpresa, llevamos años siendo espiados, desde las tarjetas de crédito, las cuentas bancarias, etcétera. Ahora con las redes sociales y los blog les resulta mucho más fácil, nos tienen pillados: si te engañan o te rastrean por Internet, ¿qué haces aparte de mosquearte? ¿Qué puedes hacer realmente?
Se ha convertido en un elemento sociológico porque ha atrapado a millones de personas (no caeré en la tentación de hablar de los millones de personas que se quedan al margen por algo tan sencillo como no tener luz, agua corriente, o menos de un dólar al día).
Y se ha convertido en un elemento de estudio y del que hablar, no hay más que remitirse a los medios de comunicación: facebook causa adicción, messenger causa adicción, los blog más influyentes de EEUU, Obama ganó las elecciones gracias a los blog y las redes sociales, las redes sociales son espiadas, etcétera.
Apenas cinco años de blog, unos cuantos más de Internet. No es tiempo siquiera para ser llamado historia, pero la influencia es tan notable que hay que tenerlo en cuenta y estudiarlo.
Además, es un elemento de salida estratégica al sociólogo: la publicidad, los estudios de mercado vía ordenador y rastreo. Es decir, los viejos métodos y técnicas de investigación social a revisar.
Pero sobre todo, habla de la libertad de las personas aunada a la capacidad de determinados grupos de controlar (o espiar, conducir) dicha libertad.