el socialismo necesita una mano y mejores consejos

A veces hay que ser un lince y a veces hay que mirar con cierta perspectiva.
En mi tierra, como en otras tantas tierras, se dice que hay más días que longanizas, y ésta es una lección que en el PSOE deberían conocer bien, al menos tener en cuenta.
Algunos sectores del soe consideraron la posibilidad de posponer el debate, el congreso, la crítica interna. Pero el aparato decidió que no, había que hacerlo ya, ¿antes de las elecciones andaluzas? Sí, antes de las elecciones andaluzas. Y sí, no dejar al PSOE descabezado, aunque haya diputados, concejales, etcétera. Y sin debate, a pesar de que en determinados lugares se debata de verdad y con gritos.
A lo que voy: se propusieron debatir, elegir un candidato a secretario general en el mismo momento en que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene que tomar una serie de decisiones sangrientas y nada populares (permitidme el juego de palabras, ya que ellos la utilizan a menudo). Necesitan un candidato que empiece a dar caña ya.
¿Qué se consigue con esto?
Que Rajoy quede relegado a segundo término, y apenas salgan un par de ministros en la prensa al lado de las discusiones internas del PSOE entre la candidata y el candidato (que perdió, recuerdo). Es decir, la única oposición que está recibiendo de momento es la de precandidatos desde palestras inventadas e internas del PSOE. Diluidas totalmente. Y en función del medio de comunicación que elijas, parece que se dan zapatilla entre los candidatos del PSOE o hacen labor de oposición.
Rajoy no se ve ni siquera amenazado, sabe que el PSOE se está desgastando a sí mismo, se frota las manos y se ríe cada vez que alguien menciona que no ha dado la cara desde que ganó las elecciones. ¿Para qué tendría que hacerlo, para dar explicaciones de lo que -por mayoría absoluta- puede hacer como y cuando quiera?
No seamos ingenuos.
En Castilla-La Mancha, en Albacete, en un montón de provincias, el PSOE está empezando la autocrítica en el peor momento (punto de vista personal, ¿eh?), justo cuando deberían estar repartiendo leña. Y no me refiero a poner enlaces en las redes sociales que apenas ven nuestros 100 amigos. Me refiero a oposición política de verdad, de la que no existe en España porque seguimos anclados en sistemas del siglo XVIII.
En esta región, como en el resto (hasta donde sé), las luchas internas van a conseguir que más de dos se borren del partido, más de dos desconfíen y, quienes queden relegados de cargos políticos, no hagan oposición al partido del Gobierno, sino que esperarán agazapados a que sus compañeros se den un batacazo para aspirar a puestos de poder.
¿Para qué se va a molestar el PP en hacer nada, ni dar explicaciones, si no tiene enfrente al partido elegido como oposición? Puede esperar perfectamente a que pasen los periodos congresuales del PSOE y luego utilizar aquello de "si en el PSOE no se aclaran entre ellos, cómo van a ser capaces de gobernar". Y van a tardar muy poco en hacerlo, en cuanto empiece el periodo electoral de Andalucía.

cantidad y calidad en el siglo xxi

Internet está bien, las redes sociales están bien, las imágenes breves y con chispa están bien, han cambiado nuestra manera de ver las cosas y de comunicarnos entre nosotros, entre nuestro círculo de amigos y familiares. ¿O no del todo?
Yo creo que no del todo, aunque desde luego sí que ha modificado ciertos comportamientos y tendencias y ahora puedo ver sin recato las fotos en bikini de mis amigas cuando se van de vacaciones.
Internet se ha cargado la industria musical (casi del todo) y camino va de cargarse la industria cinematográfica y editorial. Pero la culpa no es de las ondas o microondas, sino del uso que se le dé. Es decir, al final la culpa es nuestra.
¡Vaya!
Resulta que tenemos que ser responsables de nuestros actos.
¡Vaya!
Sucede con Internet, sucede con las redes sociales, sucede con el tipo de comunicación que estamos proponiendo y en la cual hemos caído con facilidad. ¿Qué es más fácil, leer un libro sentado en un sofá durante varias semanas o leer un tuit en dos segundos en nuestro móvil mientras caminamos?
¡Vaya!
La comunicación en la red social mayoritaria se quedará con nuestros datos porque así lo estipula ese contrato que firmamos el primer día, el típico que nadie se lee (yo tampoco). Y la red social lo vende a las marcas comerciales que salen al ladito de nuestros comentarios, vídeos y fotos familiares. Lo mismo sucede con la red social de vídeos (donde buscamos vídeos de música y de todo tipo), cada vez más comercial y que recuerda todos y cada uno de nuestros movimientos para ofrecernos lo que más se adecúa a nuestras preferencias.
No creo estar descubriendo América a nadie, son cosas de domingo por la mañana.
El hecho de que hoy predomine una red social y que dentro de cinco años predomine otra no sorprende a nadie, nosotros nos acoplaremos con facilidad.
Pero tenemos un serio problema si estas redes sociales y el uso que hacemos de la red provocan que nuestro sistema de comunicación varíe y se reduzca, que nuestro lenguaje se vea limitado en palabras y expresiones y no le demos importancia.
¿Alguien piensa que disponemos ahora de más libertad de decisión o de elección? ¿Alguien piensa que disponemos de más capacidad para buscar alternativas? Y me refiero al conjunto de la población, no a tres personas sueltas.
No es la cantidad de libros, no es la cantidad de periódicos, no es la cantidad de redes sociales, no es siquiera la cantidad de canales de televisión. Es la suma de todos estos elementos las que nos conduce, o puede conducir, a que veamos reducidas nuestras expectativas y nuestro nivel crítico con la sociedad.
A partir de aquí habremos perdido toda posibilidad de futuro.
Está muy bien que escriba en mi blog y que critique a los bancos, al gobierno y al sistema en caralibro, pero si me limito a esto sólo habré conseguido que mis amigos sepan lo que ya saben.