Abrir bien los ojos ante la catástrofe

Hablar de un muerto sin respeto debería darnos vergüenza. Hablar de miles de muertos sin ruborizarnos y sopesar en qué mundo vivimos, debería provocarnos....
¿Qué son cinco mil personas muertas o diez mil desaparecidas?
Eso, en dolor, en familias, en desesperación, suma mucho más que los millones de euros/dólares en pérdidas. Digo más, digo infinitamente más.
Cuando cualquiera de nosotros mira el telediario, las fotos o se interesa, no le importan nada las pérdidas económicas, sino "la pobre gente", las personas que desaparecen, las personas que no estarán, sus hogares que se construyeron y ahora son pasto de las llamas/aguas/vientos. No nos importa si la bolsa de NY, Tokyo o Madrid suben, bajan o hacen una pirueta, nos preocupa la gente, los rostros del dolor, porque a fin de cuentas somos nosotros, somos todos.
Ser hombre, persona, implica esto, los sentimientos de cercanía que te provocan determinadas situaciones, y las dolorosas y traumáticas, más.
De ahí que leer, escuchar o ver un número indecente de personas que desaparecen debería provocarnos un sentimiento de cercanía, pero al mismo tiempo, debería obligarnos a cuestionarnos el mundo en el que vivimos, la situación de las cosas. No voy a preguntarme por qué la tierra se mueve, por qué el agua de mar donde me relajo en verano es culpable de la desaparición de vidas.
Pero sí voy a preguntarme por qué se relaciona siempre dinero y catástrofes, ¿por qué será? ¿Acaso alguien ve posibilidades de negocio? ¿Acaso alguien quiere aplicarse aquello de que a menos personas, más para los demás (insisto, leed el Informe Lugano)?
Y también puedo preguntarme por el Medio Ambiente, puedo preguntarme si nuestra manera de entender la vida perjudica la tierra donde colocamos nuestro trasero, si la comida que nos llevamos a la boca es comida o pequeñas partículas cancerígenas.
Miro el mapa del mundo y me asombro del azul, me hipnotizan las bolas del mundo. Luego recuerdo que el mundo está llenos de personas. Y las personas son de varios tipos.

Por las personas y por la persona que hace/ayuda a pensar:

La sociología a la palestra, en los ojos de Amando de Miguel

Leo con interés una entrevista con Amando de Miguel, politólogo, aunque sociólogo de profesión, con 73 tacos (podría estar jubilado) y con una claridad de ideas agradable.

El hecho de estar o no estar de acuerdo con el punto de vista de una persona no tiene nada que ver con el hecho de apreciar y entender sus palabras. De hecho no puedo estar de acuerdo con una persona que se dice de derechas de manera irreprochable por cuestión de madurez personal, pues por esa misma regla de tres, toda persona mayor de 45 años debería ser de derechas y quien no lo fuera, podría considerarse inmadura.
Como todas las personas de esa edad, recurre a los años predemocráticos para hacer su parte de historia: se supone que los de mi generación hablaremos así de los años 80 dentro de treinta años.
A pesar de que habla con seriedad y fundamento critica varias cosas que me parecen una queja de abuelo cebolleta: la universidad y las encuestas.
Me explico, critica las encuestas y sus resultados y que no se les debe hacer caso sin una explicación, unido al hecho de que hay otros elementos para estudiar la sociedad. CLARO, no es una novedad, pero él mismo se lleva ganando la vida con esto desde los años 60.
Critica la Universidad y dice que los profesores cada vez son peores y menos listos. Pero también los alumnos, porque entra todo el mundo que quiere. Y, sorpresa, las universidades buenas son las de negocios, las privadas.
Lo que se paga es mejor, lo privado es mejor, los chicos y los profes sin más tontos, sospechoso, ¿los profes de menos de 40 años, los de más de 60? ¿Los de la vieja escuela, los de reciente compromiso?
Acceder a la universidad como alumno no es fácil, de hecho no todo el mundo tiene esta posibilidad, oportunidad, ni recursos. Pero acceder a los departamentos y las clases de la universidad requiere algo diferente, estómago, cintura y, en la mayoría de los casos, tragaderas, nada que ver con la inteligencia.
Amando de Miguel ha sido llamado el sociólogo de referencia de los españoles, porque salía en la tele. Cada vez que se necesitaba un punto de vista, lo llamaban. Resulta que ahora no lo llaman, será porque hay muchos sociólogos o será porque su punto de vista no es interesante –ya- o será que a los medios de comunicación en general no les interesa el punto de vista de sociólogos y politólogos.
Sea como fuere, es refrescante leer entrevistas de compañeros de profesión, digo de carrera, a pesar de los años y de las distancias.

LACUENTALAVIEJA

Eso es lo que estamos haciendo casi todos (trabajadores y parados) desde que hemos visto que los nuevos números de la jubilación.
Otra cosa es que el año que viene la modifiquen de nuevo, o dentro de diez años, o dentro de veinte, y así sucesivamente. Es decir, puede ir a peor.
Yo que soy optimista entiendo que puede ir a peor.
La edad de jubilación se sube a 67, no a 65 como hasta ahora. Aunque si has cotizado 38,5 años, podrás seguir jubilándote a los 65.
Primera pregunta: ¿Quién tiene 38,5 años SEGUIDOS, SEGUIDOS, SEGUIDOS cotizando?
En el siglo XXI muy pocas personas, la mayoría, por estadística, encadenamos contratos, tenemos meses y años sueltos, años de paro, etcétera.
Segunda cuestión: joven universitario que termina a los 23 años su carrerica (como dios manda), se pasa un año y medio en paro (estadística...y como dios manda), empieza cons sus prácticas, contratos basura, temporales, etcétera...cuando quiera cobrar la jubilación, efectivamente, será viejo.
Otras cuestiones: personas sin titulación ni formación. Con la situación actual pueden trabajar pero cada vez es más complicado. Aquí es donde sí existe encadenación de contratos, largos periodos sin cotización, etcétera. Y ellos trabajarán más tiempo en ocupaciones más duras, con lo que el desgaste sufrido por sus cuerpos será mayor aún.
Más: los últimos 25 años son los que marcarán la pauta para la jubilación, es decir, desde los 42 años en adelante. Tal y como está el mercado de trabajo ahora (lo digo porque es la referencia para tomar esta medida) el paro afecta en buena dosis a gente mayor de 45 y, por supuesto, menores. Estos perfiles, por supuesto otra vez, sin apenas formación.
Con lo cual su jubilación dejará mucho que desear, no llegará al 100 % en una barbaridad de casos, cobrando pensiones mínimas.
España es un estado SOCIAL y de derecho, lo cual no quiere decir ni más ni menos, que mira por las personas, que debería cuidar de las personas. Y de esta manera no lo hace.
Por otro lado, tenemos la sinuosa posibilidad de que hagan el agosto las entidades financieras (esas que nunca tienen la culpa de nada) con sus planes de jubilacion vendiendo el miedo a que cuando cumplas los 67...no tendrás nada...Sólo habrá que estar pendiente, si no pasa nada, pido perdón. Si aumenta el número de planes de pensiones de manera desmesurada (enriqueciendo a unas pocas entidades), no sé, que se les corte un dedo, el meñique, por ejemplo. No es mal trato a cambio de la riqueza y la opulencia.
Todo esto se hace porque nuestra población envejece, olvidando que más de la mitad de las personas tiene menos de 50 años y que las expectativas de crecimiento son sólo eso, expectativas.
La esperanza de vida es una variable que se puede medir y pronosticar, por supuesto. Pero, ¿quién hubiera pronosticado la situación actual? De hecho nadie, ni a nivel económico, ni social ni político, de manera que aventurarse es complicado, unido al hecho de que el nacimiento de niños actual se encuentra al mismo nivel de los años 80 y en crecimiento desde el año 1995 (si quitamos el año 2008 que fue de más nacimientos).
Es decir, ¿qué pronóstico se puede hacer aparte de que la sociedad envejece?
No parece razonable recortar a las generaciones futuras, por si acaso. Por mucho que seamos una sociedad civilizada no podemos recortar determinadas muertes: corazón, cáncer, accidentes.
Puestos a recortar podríamos hacer como en la Fuga de Logan y cargarnos a las personas mayores de 21 años. De esta manera nos ahorramos todas esta complicaciones. ¿Más drástico? Quizás sí, pero nos ahorraríamos ver a miles de personas mayores de 65 años, sin recursos, o trabajando en sectores donde no pueden hacerlo o limitadas sus capacidades poniendo en peligro su vida.
En vez de estar descansando de toda una vida de trabajo, independientemente de que hayan sido 15, 25, 35 o 45.

Los universitarios en la calle

Que unos cuantos chavales monten el follón porque la multitud sale a la calle y es el momento ideal para airear neuronas, entra dentro de lo habitual y no debería convertirse en noticia (salvo para los psicólogos sociales). O se convierte en noticia como que un banco cobre comisiones que rozan el robo, una telefónica o una empresa de luz, agua o gas, defraude en sus recibos y cobre de más mes a mes por la sencilla razón de que pocas personas revisan sus facturas y reclamar es poco menos que imposible.
Si la noticia es que unos chavales (pongamos 200) rompen unos cristales, tiran al suelo unos contenedores o pintan una fachada, ¿qué sucede con esos otros 50.000 o 100.000 que protestan por algo que consideran injusto, ilegal, inapropiado?
Queda en nada. A pesar de que los propios chavales reconozcan que los disturios sólo se iniciaron cuando la policía empezó a abusar de los manifestantes. A pesar de que la policía reconozca que los disturbios les pillaron por sorpresa.
Todo esto viene a colación de las
protestas de universitarios en Reino Unido por la subida de tasas para acceder a la Universidad. Una subida de tasas (a las personas) que desemboca de la reducción (del Gobierno) del gasto público.
¿Se hará imposible ir a la universidad, otorgarán nuevas becas, darán becas los bancos a un tipo bajo de interés como sucede en otros países...capitalistas?
Es un debate que siempre sale a colación pero que tiene como objeto final la educación.
Hay que repetirlo una y mil veces: educación, educación, educación, porque a la mayoría de las personas se les olvida que la educación es un valor en sí mismo y una inversión de futuro (personal y colectiva. Repetición: personal y colectiva).
La educación no es sólo colegio, instituto y universidad. La educación son programas de formación serios que den posibilidades a las personas; posibilidades de crecer como personas y, claro, de tener trabajo, sacar pasta, obtener beneficios del esfuerzo que se realiza durante años.
En Reino Unido se está hablando de recortes sociales, y eso da miedo, parece que se nombra al diablo.
Lo que no se debe olvidar es que los recortes pueden afectar a personas, personas que pueden pasar de vivir a vivir mal. Personas que pueden pasar de tener aspiraciones a no tenerlas.
Quizás sea la visión drástica, pero me pongo drástico si se juega con la posibilidad de no darle a alguien algo tan básico como aprender.
Y no pretendo que todos sean y se conviertan en médicos, ingenieros, arquitectos o neurocirujanos; pero que cualquiera tenga la posibilidad de llegar a serlo, si así lo decide.