UNA DE ESPÍAS, OTRA VEZ

Me estoy cansando de las cosas que pasan en Internet.
Y no es que me vaya a cerrar las cuentas ni a dejar facebook o cancelar los blog o lanzar mi teléfono al contenedor del vidrio/papel/plástico, pero tengo la sensación diaria de que me toman el pelo.
Casi el mismo día en que cierran megaupload los de anonymous empiezan a tocar las narices y colarse en las web más protegidas del universo. En las más protegidas quiere decir que si los pillan no van a ir a la cárcel, sino que van a aparecer muertos, si es que aparecen, porque no se juega con el séptimo de caballería.
Si el FBI y el gobierno de Francia no pueden vigilar sus web, ¿cómo voy a fiarme yo de la web? ¿Haré compras por Internet? ¿Leeré un libro, miraré porno?
En pocos días google me manda un correo donde si quiero seguir manteniendo mi correo y mis cuentas de gmail y blogger debo aceptar sus políticas de empresa. Claro, es una empresa, no es gratis. Y empiezo a leer antes de caerme rendido y dormirme.
La conclusión es la que ya sabía: que pueden hacer con mis datos casi lo que quieran, y digo casi por no pillarme los dedos porque no he terminado de leer las cláusulas.
Hace años yo estaba en contra de los ordenadores, no sé por qué, supongo que por desconocimiento. Hoy no puedo pasar sin ellos, sin llegar a ser un loco de las tecnologías.
Pero me surgen muchas dudas.
Hace  unos años decían a las pequeñas y medianas empresas: pasad vuestros datos a disketes que cabe mucha más información y no se perderá nunca. Ya que en papel, uf, se podría destruir, un incendio, un robo, un ciclón. Y, sobre todo, ocupa menos espacio.
Bien, pero los disketes se rompían sólo con el paso del tiempo, ¡sólo con el paso del tiempo!
Luego nos dijeron, pasadlos a CD. ¡Pero los CD tienen vida limitada! Aunque esto nos lo dijero después. Y nos ofrecieron los pinchos, memorias USB y discos duros externos que, poco a poco, se iban rompiendo de la misma manera que los anteriores dispositivos.
Entonces apareció la  nube y nos dijeron: el mejor espacio del mundo, puedes tener todo lo que quieras en un lugar llamado nube, el espacio sideral donde guardar la cantidad de datos que quieras, por si te vas a Japón y no quieres llevarte las cosas encima.
Pero resulta que puede venir otra vez el FBI y decir que no, que los de la empresa-nube son los malos y que se cierra, y si desaparecen tus datos, mala suerte, haberlos guardado en papel.
¡Vaya!
Que google, infojobs o un banco tengan mis datos no es malo, que conozcan mis preferencias, números de teléfono, de cuenta, fotos de mis hijos, no es malo, lo otro sí.
Por otro lado, aquí en España, si eres una empresilla de tres al cuarto, los jueces te machacan si te sales un milímetro de la ley de protección de datos, pero si eres una empresa ubicada en otro lugar del mundo, pongamos eeuu, te libras.
Siempre pueden decir, no uses google, no uses gmail, no uses movistar, no uses ono, no bebas coca cola, no fumer fortuna, no camines por la acera. Lógico. Todavía nos queda el poder de decidir, así como la capacidad de vivir en la paranoia constante.

reflexionar es pensar bien pensao

un amigo del cole, con quien he corrido, saltado, llorado y bebido, y a quien no he preguntado de qué partido es, a quién vota o si se acuesta con animales, hace público en facebook la amenaza sugerida por alguien de que "cuidado con quien saluda en la mesa electoral -le ha tocado de presidente de mesa- y la eusividad con que lo hace".
y lo habrán hecho desde la buena intención, desde el corazón, desde frases tan bien compuestas como esas que dicen : es por tu bien, es por tu futuro, es para que no pierdas tu trabajo, ni tú ni tu familia, es para que te den ese contrato a tu empresa (a veces estas cosas no se dicen, a veces se insinuan).
el hecho de que este amigo se ha quedado sorprendido y ha pedido a todo el mundo que no le salude el día de las elecciones porque como no sabe a quién puede y a quién no, y tampoco sabe quién puede espiarle, chivarse, etcétera, pues ha pedido a todos sus amigos y conocidos que no le saludemos.
¡qué mejor manera!
la democracia tiene estas cosas, y los pueblos también. no me meteré con mi pueblo porque lo quiero mucho, al lugar, a sus habitantes y a sus peculiaridades. pero debo reconocer que lo mismo sucede en otras partes: empresas que te dicen "cuidado con quien te juntas", jefes que te dicen "no deberías tomar café con este o con el otro. no por nada, es sólo por tu bien".
pero cuando uno hace recopilación se complica el asunto: en casa tengo un padre que vota verdes y una mandre que vota amarillos, un hermano que no vota y una hermana que vota fucsia, otro hermano que no sé lo que vota (apenas habla). luego está mi mujer, que siempre vota lo que le parece.
sigo con mis amigos que votan del resto de tonalidades.
y si hablamos de maneras de pensar, uf, los hay que creen en dios, en la religión católica, en las dietas, en la luna, en Allan Moore o Conan Doyle, en Pepu Hernández o Michael Jordan...
así que, ¿con quién me junto, dios de mis padres, para que se me pase este miedo a perder mi trabajo -bueno, ahora estoy en paro-, a que me contraten, a que no me tachen de derecha, izquierda, arriba, abajo, a que mis hijos sean aceptados en sociedad, a que no despidan a mi hermano, a mi hermana, a mi otro hermanico, a sus respectivas parejas, o que le quiten los viajes de jubilados a mis padres?
total, que me voy a la Pulgosa porque la gente en ropa de deporte/campo pasa inadvertida y parece más igual (ya sabemos que todos somos iguales pero unos más iguales que otros)

Política profesional

Una vez más los datos de opinión de los españoles me recuerdan que la gente está más cansada de lo habitual y eso no es bueno en ningún sentido, el ambiente está tenso y se palpa.
Cosicas que dicen las estadísticas de las que uno puede fiarse:
  • Primera sorpresa, a los españoles lo que más le preocupa es la economía o todo lo relacionado con el paro y la economía.
  • Segunda sorpresa, el 98 % de los españoles piensan que la economía va regular, mal o muy mal.
  • Tercera sorpresa. Al valorar si la situación política (políticos y gobierno), casi el 93 % dicen que está regular, mal o muy mal la cosa...política.
Pero es más, el 20 % afirma que los políticos son un problema para España, de hecho, después de lo económico (paro incluido), los políticos son el gran problema de los españoles.
Y, aunque me pese decirlo, no es cierto, no es cierto en su totalidad, se entiende.
La clase política es necesaria en el sentido en que necesitamos personas que nos representen y que dediquen sus esfuerzos diarios a hacernos la vida mejor a los demás.
Y si no la vida mejor, al menos no perjudicarnos.
Es aquí donde la sensación se trunca. Si somos sinceros, todos o casi todos, conocemos a un político profesional que nos cae bien, que es serio, responsable, buena persona y se preocupa por su entorno. Es decir, cumple con su trabajo, ni más ni menos.
Éste ni más ni menos es el que hay que exigir a la persona que está en su puesto de trabajo porque nosotros la hemos elegido (no entro en el debate de que en los partidos mayoritarios no se elige de manera democrática, sino que se coloca por influencias).
Además de conseguir un funcionamiento mejor, la clase política tendría mejor nombre y animaría a muchas personas, jóvenes y no tan jóvenes, a ocupar un puesto de trabajo de esfuerzo por tu pueblo, región, país...ni más...ni menos. Sin recurrir ni caer en aquello de políticos sinvergüenzas, el mejor ahorcao, todos ladrones, todos interesados, sólo miran por su propio interés, etcétera.
Ah, el que no cumple en su trabajo, despido al canto...y sin indemnización, como a todos los demás.

LACUENTALAVIEJA

Eso es lo que estamos haciendo casi todos (trabajadores y parados) desde que hemos visto que los nuevos números de la jubilación.
Otra cosa es que el año que viene la modifiquen de nuevo, o dentro de diez años, o dentro de veinte, y así sucesivamente. Es decir, puede ir a peor.
Yo que soy optimista entiendo que puede ir a peor.
La edad de jubilación se sube a 67, no a 65 como hasta ahora. Aunque si has cotizado 38,5 años, podrás seguir jubilándote a los 65.
Primera pregunta: ¿Quién tiene 38,5 años SEGUIDOS, SEGUIDOS, SEGUIDOS cotizando?
En el siglo XXI muy pocas personas, la mayoría, por estadística, encadenamos contratos, tenemos meses y años sueltos, años de paro, etcétera.
Segunda cuestión: joven universitario que termina a los 23 años su carrerica (como dios manda), se pasa un año y medio en paro (estadística...y como dios manda), empieza cons sus prácticas, contratos basura, temporales, etcétera...cuando quiera cobrar la jubilación, efectivamente, será viejo.
Otras cuestiones: personas sin titulación ni formación. Con la situación actual pueden trabajar pero cada vez es más complicado. Aquí es donde sí existe encadenación de contratos, largos periodos sin cotización, etcétera. Y ellos trabajarán más tiempo en ocupaciones más duras, con lo que el desgaste sufrido por sus cuerpos será mayor aún.
Más: los últimos 25 años son los que marcarán la pauta para la jubilación, es decir, desde los 42 años en adelante. Tal y como está el mercado de trabajo ahora (lo digo porque es la referencia para tomar esta medida) el paro afecta en buena dosis a gente mayor de 45 y, por supuesto, menores. Estos perfiles, por supuesto otra vez, sin apenas formación.
Con lo cual su jubilación dejará mucho que desear, no llegará al 100 % en una barbaridad de casos, cobrando pensiones mínimas.
España es un estado SOCIAL y de derecho, lo cual no quiere decir ni más ni menos, que mira por las personas, que debería cuidar de las personas. Y de esta manera no lo hace.
Por otro lado, tenemos la sinuosa posibilidad de que hagan el agosto las entidades financieras (esas que nunca tienen la culpa de nada) con sus planes de jubilacion vendiendo el miedo a que cuando cumplas los 67...no tendrás nada...Sólo habrá que estar pendiente, si no pasa nada, pido perdón. Si aumenta el número de planes de pensiones de manera desmesurada (enriqueciendo a unas pocas entidades), no sé, que se les corte un dedo, el meñique, por ejemplo. No es mal trato a cambio de la riqueza y la opulencia.
Todo esto se hace porque nuestra población envejece, olvidando que más de la mitad de las personas tiene menos de 50 años y que las expectativas de crecimiento son sólo eso, expectativas.
La esperanza de vida es una variable que se puede medir y pronosticar, por supuesto. Pero, ¿quién hubiera pronosticado la situación actual? De hecho nadie, ni a nivel económico, ni social ni político, de manera que aventurarse es complicado, unido al hecho de que el nacimiento de niños actual se encuentra al mismo nivel de los años 80 y en crecimiento desde el año 1995 (si quitamos el año 2008 que fue de más nacimientos).
Es decir, ¿qué pronóstico se puede hacer aparte de que la sociedad envejece?
No parece razonable recortar a las generaciones futuras, por si acaso. Por mucho que seamos una sociedad civilizada no podemos recortar determinadas muertes: corazón, cáncer, accidentes.
Puestos a recortar podríamos hacer como en la Fuga de Logan y cargarnos a las personas mayores de 21 años. De esta manera nos ahorramos todas esta complicaciones. ¿Más drástico? Quizás sí, pero nos ahorraríamos ver a miles de personas mayores de 65 años, sin recursos, o trabajando en sectores donde no pueden hacerlo o limitadas sus capacidades poniendo en peligro su vida.
En vez de estar descansando de toda una vida de trabajo, independientemente de que hayan sido 15, 25, 35 o 45.

Legalidad

En España, una vez más, se es culpable mientras no se demuestre lo contrario.

Y si te crucifican, sé fuerte.


Se luchó mucho por conseguir un sistema legal serio, moderno y fiable. Al menos eso dicen los libros de historia y los de leyes, no olvidemos que estamos en un sistema democrático y de derecho, lo cual quiere decir que los problemas se solucionan mediante normas (no entraré en la valoración de si unas están bien y otras están mal). Y dichas normas empiezan por el derecho que tenemos todos (los buenos, los feos, los malos y los guapos) a la presunción de inocencia. Y esta presunción de inocencia es obligatoria tanto en el ámbito legal, como en el social, como en el periodístico, es decir, en todos.

Cuando nos saltamos esto, como de hecho viene sucediendo desde hace años, el resto de situaciones que nos encontramos no debería extrañarnos.

¡Zas! En toda la boca

Si éste no fuera un blog familiar diría que los españoles le dan un ostión a la clase política en general y al congreso en particular en el último barómetro de opinión. De nuevo las estadísticas y los números marean a lo largo de 91 páginas pero se puede ojear mientras vamos al báter, como las revistas. Y como son numericos, se leen con facilidad: no hay palabras raras de listos que no se entienden. Empiezo por el medio y la opinión de quién manda en España: bancos (31,6 %) Gobierno (26,4 %), grandes empresas (15,1 %) y medios de comunicación (8,7 %). Esto por sí mismo debería darnos pavor, pero seamos valientes.
Todavía encontramos que a la mayoría de la gente le preocupa el paro y la situación económica (76 % y 64 % de los que piensan que están las cosas mal o muy mal), lo cual debería dar que pensar a la clase gobernante.
Encontramos, asimismo, cosas curiosas como que al 0,0 % de los españoles les preocupa el terrorismo internacional. Podría decir algo pero todos sabemos lo que significa el 0. Números, números y numericos sobre las cosas que preocupan echarían por tierra muchos estereotipos, leedlo.
Pero me voy a la parte divertida, la Constitución Española, sí, el tema obligatorio que se estudia en las oposiciones. (La única manera de que un español lea esta norma).
El 57,5 % de las personas dicen que la conocen poco o nada. Bien empezamos. Seguimos: el 40 % no están satisfechos con ella...Y la reformarían el 54 %.
Mi pregunta: ¿Para qué reformar algo que no conoces? O, ¿estamos insatisfechos de algo que no conocemos? Son estas preguntas trampa que te pillan en cuanto te descuidas.
Como los medios de comunicación, algún partido y algún energúmeno dicen que hay que reformar pues lo repetimos, aunque no tenemos ni idea de qué, no hemos comparado sistemas ni constituciones, ni normativas ni nada. Pero tenemos una opinión, aunque no tengamos pudor en decir que no la conocemos. Sonroja.
¿De quién es la culpa de que los españoles apenas conozcan su norma por excelencia? Yo tengo mi punto de vista claro al respecto.
Por otro lado el 48 % de las personas están poco o nada satisfechos con el funcionamiento de la democracia. Lo cual me parece una barbaridad, habría que estudiar por tramos de edad para comprobar en qué otras épocas o qué regímenes han conocido para evaluar. Lo que confirma el hecho de que la gente no sepa por dónde anda o peor, que tengan una opinión pésima del sistema por culpa de quienes representan el sistema (clase gobernante, partidos políticos, etcétera), o por culpa de los "hacedores de opinión", y no sólo a los medios de comunicación me refiero.
Otra cosa llamativa: al respecto de la confianza en las instituciones, sólo sobrepasan el 5 (aprobado raspado) la monarquía y el ejército, lo cual da muestras de estos puntos de vista inquietantes. Muy inquietantes. Las instituciones modernas no dan confianza, las tradicionales sí. Y digo tradicionales por no utilizar otro calificativo que llame a error.
Y voy al inicio: el 61 % de los encuestados opinan que en el Congreso no se presta atención a los problemas reales. De nuevo la imagen política por los suelos, y si la unimos al 76 % de quienes afirman que los políticos profesionales no se preocupan de las personas, terminamos de darles el tremendo sopapo.
Con lo cual entiendo que las personas que se definen responsables y que según la Constitución son representantes de los españoles, deberían hacer un examen de conciencia enorme y cierta penitencia. Pero, sobre todo, deberían hacer algo para eliminar estos problemas (los económicos sobre todo).

Novedades pre-electorales

Tengo que hacerlo, tengo que hablar otra vez de las elecciones catalanas aunque no me apetecía. Con las catalanas pasa como con las estadounidenses: parece que son las elecciones de todos (por la publicidad y presencia en los medios), aunque sólo sean de unos cuantos. Y es curioso porque si hablas con personas de Cataluña al respecto de la cobertura que se da a ciertos partidos en lugares que no sean capital de provincia, resulta que dicha cobertura es mínima por no decir casi imposible.
El otro día un períódico generalista hablaba de los nuevos formatos de hacer política; en concreto el adiós al mitin de toda la vida (en recinto grande y rodeado de miles de apasionados) frente a los nuevos formatos (más reducidos, más visuales -TV manda-, más EEUUenses).
Este nuevo formato tiene sus trampas, al igual que el otro. Cualquier formato político que sea mera copia de lo que sucede o se hace en otros países es un riesgo, ya que uno, aquí somos de otra manera, y dos, los de fuera son de otra manera. Obvio pero cierto.
El formato tradicinal contaba con el apasionamiento de las masas (bandera, autobús, bocadillo, amor por los candidatos) y algunos eran verdaderos mitineros, iban a escuchar incluso a los que no eran de su partido.
El nuevo formato es reducido, más corto y asegura el pleno. Lo cual nos conduce a la pregunta: ¿Qué es mejor, 200 personas en un recinto abarrotado, o 1.000 en un recinto medio vacío? Sin duda es una pregunta trampa aunque el buen analista dirá que mejor el 200 atestado.
Por la imagen que da, por la sensación.
No importa si el mensaje llega a 800 personas menos.
La movilización cada vez es más complicada y de eso saben mucho en Cataluña, donde el porcentaje de abstención les saca los colores a los partidos políticos mayoritarios año a año; aunque es más fácil obviarlo que hacer algo al respecto.
De ahí que no resulte complicado reunir a doscientos acólitos, amiguetes, gente del partido para llenar (rellenar) un mitin (aunque prefieren llamarlo de otra manera) desde el cual lanzar el mensaje que los medios de comunicación recogerán...independientemente de que llegue a su destino y/o cale.
Y esto me lleva a la segunda y última cuestión: ¿Por qué se están diciendo tantas cosas en Cataluña? Que si Andalucía, que si Madrid, que si mítines con inmigrantes, que si vídeos semiilegales, que si el pan con tomate en el almuerzo de los hoteles, etcétera, etcétera.
Precisamente porque no hay otro mensaje que lanzar que cale/llegue a las personas.
Lo que finalmente deriva en que la imagen de 200 sea más importante que la de 1.000, que la abstención se enmarque entre el 40 y el 50 %, o que las personas cada vez se sientan más alejadas de la política y de los profesionales de la política.

Noviembre de 2010

Hay elecciones en Cataluña, ¿alguien no se ha enterado?
El dirigente de Esquerra ha dicho que los andaluces no pagan impuestos, una idea que ni él mismo se cree pero que le procura varios titularazos y micrófonos en exclusiva. Arriesgado pero inteligente, porque los andaluces (censados en Andalucía) no le van a votar, y los andaluces (censados en Cataluña) tampoco, salvo una minoría curiosa que se siente más catalana que los propios catalanes. Como digo, en política hay jugadas arriesgadas que a veces salen bien. ¿Qué puede importarle al dirigente de Esquerra que hablen mal de él en Madrid, Linares o La Línea de la Concepción?
Por otro lado, hay un conflicto en el Sahara. Pero, ¡cáspita!, no ha empezado este fin de semana, ni siquiera el mes pasado o cuando el gobierno marroquí se volvió más descarado. Empezó hace más de 30 años y nadie ha sabido solucionarlo hasta el momento, ¡nadie!, a pesar de que hay propuestas más que solventes al respecto, a pesar de que en España una inmensa mayoría de las personas tiene una opinión formada al respecto de lo que es justo e injusto.
Y, para terminar este fin de semana, al fin un grupo de personas se ha decidido a poner trabas a la aprobación de la nueva ley electoral.
Es otoño, la época en que anochece antes y se suben las solapas de los abrigos. También es una época para sacar a la luz lo que consideramos justo, las cosas por las que merece la pena pelear.

Primarias, democracia y publicidad

El riesgo de las primarias es ovbio: que piensen que hay desunión y que se lancen a la yugular de otro como está sucediendo con el caso del presidente del Gobierno. Hay mucho interés detrás, como es natural.

Pero llevar a cabo primarias en un partido es un inteligente ejercicio de publicidad gratuita que tiene a dos personas (posteriormente candidatos) en la prensa día sí y día también durante varios meses. Y por mucho desgaste que haya entre ellos, tienen tiempo por delante para recuperarse de cara al proceso electoral de mayo (o el que corresponda).

Esta publicidad gratuita no sería posible de otra manera y otorga un reconocimiento público al ganador difícil de conseguir. Siempre gana el partido a pesar de los pesares, a pesar de artículos de opinión, a pesar de editoriales duros contra candidatos y partidos. La publicidad y el reconocimiento público es tremendo y, sober todo, gratuito. Provoca que la campaña se adelante y el ganador de las primarias (si están bien hechas) se lleve un tanto por ciento de reconocimiento con el electorado.

Si no hubiera primarias, el aparato de partido tendría que gastar más en la campaña para hacer de candidatos, candidatos reconocidos por la gente.

El ejemplo de EEUU es demasiado sencillo pero que le pregunten a los demócratas de aquel país sino, publicidad gratuita durante casi un año. Y luego salieron presidente y vicepresidenta.

Sales en la tele, sales en el periódico. Y las personas pueden o no estar de acuerdo con tus ideas y pensamientos, pero ya saben quién eres.

En política esto es fundamental.

Porque a partir de este momento, salvo tres días de titulares, la gente ya et reconoce y puedes empezar a trabajar; porque no nos engañemos, los afiliados de un partido (voten en las primarias a quien voten) siempre votarán a su partido en las elecciones municipales, regionales o estatales (salvo excepciones, claro).

Huelga

El día 29 de septiembre ha tenido lugar en España una huelga general.
Mis amigos sindicalistas me dicen que queda mucho trabajo por hacer después de la jornada de hoy en la que el baile de cifras ha sido la tónica y cierto desencanto la generalidad.
Pero mis amigos sindicalistas me dicen que hay que trabajar de verdad para no ceder a la tentación de abrir el malicioso debate de la necesidad de los sindicatos en el siglo XXI, un debate complicado y temible que puede degenerar si ciertos implicados no tiene cuidado.

Las entidades y profesionales que toman partido: Posicionamiento Político

Tomando café con cuatro profesionales de distinto ramo social, cultural y empresarial y discutiendo de las más variadas tonterías, surgió el tema de las ventajas o no del posicionamiento político-ideológico (que en España es partidopolítico). Todos los presentes somos conscientes de haber nacido en un momento concreto de la historia de España y disfrutar de una democracia madura y consolidada (al menos sobre el papel).
Nos lanzamos sin más al debate.
Entendíamos que posicionamiento ideológico no debería influir en las relaciones comerciales, en las relaciones laborales y mucho menos en la presentación de proyectos, presentación de curriculum, etcétera.
Pero surgieron las sonrisillas irónicas.
El más osado citó varios nombres y varias instituciones que están claramente marcadas ideológicamente (partidopolitizadas). Todos tuvimos que callar ante la evidencia.
Pero, ¿por qué no se valora más lo profesional, las ofertas empresariales con menor coste o más efectivas? Nos preguntamos.
Debido al posicionamiento.
"Y es que -comentó el empresario-a mí en una ocasión me dijeron de manera muy educada que debía posicionarme, que era un error por mi parte porque no llegaría lejos".
A todos nos pareció una frivolidad, pero una frivolidad que tenemos asumida.
Alguno de nosotros comentó que de cara a las próximas elecciones deberíamos tomar una decisión, provocar algún acercamiento para mejorar en nuestras carreras profesionales y empresariales respectivas.
Pero uno de nosotros dijo finalmente que aquello era una ordinariez, "no íbamos a ser nosotros como los demás, como esos que aprovechan una tendencia para sacar rendimiento. Nosotros debemos hacer un buen trabajo y de esta manera dignificarlo".
Aunque claro, la realidad no acompaña al respecto.
¿Qué puede hacer un profesional? ¿Dignificarse o tomar partido por una tendencia ganadora?

La inteligencia de la oposición

El Partido Popular ataca duro en los meses estivales, es una buena táctica, da la sensación de que trabajan incluso en verano, cuando el resto se va de vacaciones.
No han dejado de criticar, como debe ser, al partido en el Gobierno y al Gobierno en sí, lanzando los dardos contra la falta de orden, de contenido y de programa. De hecho han propuesto medidas medio concretas tanto a nivel regional (hablo desde Castilla-La Mancha) como a nivel estatal. Pero son medidas con trampa.
Las que se proponen en la región tienen una trayectoria de corto plazo: en mayo se sabrá si el tirón de Mª Dolores de Cospedal es cierto o gana la inercia y el poder consolidado (y extendido) del PSOE; de ahí que puedan proponer lo que quieran, incluso podrían prometernos el sol y la luna. Cosa que no puede hacer el partido en el poder porque ha tenido toda la democracia para hacerlo (no puedes proponer mejoras porque implicaría un reconocimiento del trabajo mal hecho).
A nivel estatal, su máximo dirigente propone reformas de gran calado a todos los niveles, hoy mismo las ha hecho públicas pero no al detalle, como corresponde a un buen político, pues es mejor generar un debate alargado en el tiempo y sobre aspectos concretos, y llevar la voz antes que dejarse arrastrar. (Se llama jugar en campo propio).
Estas medidas abarcan todo el espectro político y social, todo abosolutamente, con lo cual se puede permitir ir desgranando programa (aunque no lo tenga perfilado) para demostrar que el Gobierno no hace nada en todos y cada uno de los puntos que su partido propone.
Es decir, su propuesta esconde la crítica. Una táctica muy buena porque bajo la máscara de las propuestas se esconde continuar con el juego de la crítica debastadora.
Que no se nos olvide que no habrá elecciones generales (las de ZP y Rajoy) hasta dentro de dos años, 2012, con lo cual podrían prometer el sol y la luna nuevamente.
Dos lecciones de política que se basan en el desgaste del enemigo y el aprovechamiento de la crisis (y no me refiero solo a la económica).

El Estado de la Nación


Hoy comienza el Debate del Estado de la Nación, un termómetro político, diálectico y de poder del momento en que se encuentra nuestro país.

A la mayoría de los españoles les importa bien poco, entra dentro de lo razonable; pero no debería ser así, debería interesarnos o, al menos, llamar nuestra atención. Y si antes era complicado seguirlo, hoy (siglo XXI) es más sencillo.

De hecho este año tenemos la oportunidad de seguirlo en directo (esta posibilidad la hemos tenido siempre con la tele) y participar de primera mano gracias a las nuevas tecnologías.

Algunos periódicos han infiltrado a varios representantes políticos y ellos mismos irán comentando las mejores jugadas en el Congreso, con la posibilidad de que los lectores puedan participar.

¿Qué mejor manera de participar y ser un elemento activo?

Además, los propios expertos parlamentarios (los que llevan pajarita y los que no) analizan también en tiempo real (al momento) lo que va sucediendo.

Por otro lado, el mismo Congreso nos informa de cómo se va a desarrollar el asunto, para los que piensen que es complicado, imposible de saber y alcanzar.

No lo es, la política es cosa de todos, nos concierne a todos y nos preocupa a todos, aunque muchas veces lo camuflemos con cuestiones diarias (sube la luz, baja la luz, suben los pisos, bajan los pisos, me puedo ir de vacaciones, etcétera).

De ahí que participar o, al menos conocer, lo que sucede hoy en el Congreso no es algo que nos pille de lejos, sino que debemos (sí, como obligación) enterarnos de cómo hablan, de qué hablan, del contenido o no de sus propuestas.

Porque todas estas cuestiones son lo que conforman el panorama político del año 2010 y del próximo 2011.

Las que nos afectan a todos y cada uno de nosotros, aunque sigamos pensando aquello de "la política no va conmigo", "yo de política no entiendo".

Errores políticos I

Estaba confeccionando un artículo sobre las bienhechuras y malhechuras de los partidos políticos antes de las elecciones cuando algo en el entorno municipal de un partido político de Albacete ha llamado mi atención.
Me voy a ahorrar nombres porque sí, por la censura, las denuncias y mis temores.
Pero sí puedo decir que no hay error más tremendo que echar la culpa de los errores propios (manifiestos y obvios) a algo, alguien o un ente, cuando es comprobado que la culpabilidad surge de uno mismo.
Por otro lado, es lastimoso comprobar cómo se recurre al miedo, a aquello de "lo que quieren es que ganen los otros", "con este comportamiento se beneficia el PP, el PSOE, IU, los empresarios, Comisiones Obreras, etcétera".
Esto es como afirmar que mejor malo conocido que barato por conocer, que mejor apechugar con los errores de los otros, porque, ah sorpresa, viene (o podría venir) el coco en forma de partido político maligno (en el caso de Albacete, el PSOE o el PP o IU, porque los demás están por demostrar).
Y el error fnal es echar la culpa a la prensa: "Ha sido el periodista éste, que me tiene manía porque de jóvenes le quité una novia en una verbena y por eso ahora me critica y difama".
La sociología política tiene muchas vertientes, pero la de los errores políticos es una de las más divertidas...si un partido o sindicato no te manda a los ninjas para que te arranquen la cabellera.

Sin sentido del humor político

El domingo leí una entrevista en la contraportada de El País de una señora directora general. En concreto responsable del CIS, ese que menciono de vez en cuando para que veamos lo que piensan estadísticamente los españoles de la sociedad en la que vivimos.
Puedo hablar desde el corazón, o puedo hablar con frialdad, o mejor, seré politicamente correcto no sea que alguien en Madrid lea el blog (cosa que dudo) y me censure vía SGAE, virus, Telefónica, ONO, o llamadas a media tarde de Jazztell que todo puede ser.
La misma entrevistadora dice claramente que las respuestas de la entrevistada podrían con los nervios del periodista más avezado, una manera decente de decir que la entrevistada fue un aburrimiento y una desesperación.
Y la entrevista da mucho de sí, empezando porque la directora general posa subida en la mesa de su despacho, ¿por qué entontes no contesta de una manera más inteligente a las preguntas? ¿Por qué me meto con ella si ni siquiera la conozco?
Por la imagen que ofrece del funcionariado, de las direcciones generales, de las personas que hacen encuestas y se dedican al mundo de la investigación sociológica. Precisamente porque no dice nada de ellos. Y porque con esa imagen hace que muchos piensen lo que normalmente piensan de un director general, de un político, de un funcionario...
Lucha mucho por que quede claro que ella está por méritos propios, no por pertenecer a un partido y un sindicato concreto.
Cuántos sociólogos y politólogos querrían un puesto así.
Cuántos darían respuestas similares...aunque algunos no.
Qué cosas se leen un domingo por la mañana.
Y, ¿por qué me meto con esta persona?
Por subirse a la mesa pero luego no demostrar su sentido del humor.

Cuando elijo unos pantalones comparo precios

La gente, según dicen las encuestas, las buenas, no las de pacotilla, es en su mayor parte del partido socialista, luego del pp, y en tercer lugar de nadie. Sí, he dicho bien, el tercer lugar de afinidad política es NADIE. (¿Alguien recuerda la película El Gran Despilfarro de Richard Prior?).
De los encuestados en el
último barómetro del CIS (sí, otra vez), una buena parte votó al partido que está en el poder en la actualidad, lo que hace los análisis mucho más interesantes y esperanzadores para le gente (sí, de nuevo las personas).
Pues según este indicador, las personas votarían hoy más al partido popular, las personas desaprueban o rechazan directamente la gestión del presidente del Gobierno y las personas opinan que los partidos políticos son un problema para España.
Se llama cultura política cuando las personas disponen de la capacidad de elección y la utilizan. En esta ocasión sólo es intención de voto y sondeo de opinión, habrá que ver lo que sucede en las próximas elecciones (las catalanas este año, las regionales y municipales en algo más de un año. Y las generales, marcadas a fuego por lo que haya sucedido en estas anteriores, en un par de años).
Todo ello con las matizaciones de lo que supone una encuesta condicionada por el aquí, el ahora y lo que se publica diariamente en los medios de comunicación (es decir, la percepción general de las cosas. Y digo general porque esto son las estadísticas: obtener una estimación de la generalidad para tratar de hacerlo concreto).
Seremos mayores de edad cuando seamos capaces de decidir entre una marca y otra, cambiar de teléfono sin pensar aquello de Telefonica es la de toda la vida, o Danone son los yogures de verdad, o en casa siempe hemos sido de Leche Pascual y Cuétara.
Seremos mayores de edad cuando, al hacer un comentario en la calle, nadie nos diga eso de "claro tu presidente nos ha conducido a esto. O estos son tus peperos", cuando el debate no se convierta en lucha personal.
Se supone que poco a poco lo conseguimos pero me asalta la tremenda duda de si hacía falta una crisis asesina para darse cuenta de que un partido político en muchos casos es una opción personal. Pero, en la mayoría de los casos, es sólo una opción electoral.

La hora de la verdad en el café

Un señor dice en una cafetería: "A este Gobierno le quedan dos días, con lo de los 67 años les han dado la puntilla". En otra cafetería, un poco más tarde, una pareja charla y asegura que no habrá cambio posible porque las personas somos tontas y de aquí a dos años habremos olvidado toda esta situación.
¿Cuál es la situación? ¿Cuál es la metedura de pata si la hay? ¿Confiar en un Gobierno denominado de izquierdas cuando realmente no lo es?
En el siglo XXI la política se rige menos por ideologías que por comportamientos. Y la manera de gobernar y hacer oposición define y demarca a los partidos políticos. Sólo hay que repasar las medidas que se implantan en el momento actual y las que se han desarrollado en otros momentos.
Más parados que nunca.
Más desonfianza que nunca en el sistema.
¿Preocupa el futuro de las generaciones venideras? Primero hay que solucionar los problemas actuales, aunque da la senación de que algunos prefieren que se solucionen con el tiempo, o solos, o con el tirón europeo (una vez más) o quizás gracias al poder de las ondas Kondratiev.
Es otra manera de hacer política; pero degenera en comentarios a la hora del café: "Hijo, de mayor tienes que ser político, así podrás hacer lo que quieras sin miedo a que nadie te diga nada y viviendo del cuento", o, "a estos h.d.p. los va a votar su p.m.", "ni a estos ni a los otros".
¿Dónde quedan la honradez, la ética y la dignidad? Olvidados en viejos catecismos polvorientos. ¿Dónde queda el progresismo y la libertad? Simples eslóganes que impulsan a la partipación electoral y ayudan a indecisos y timoratos.
El márketing: ¡Cuánto tienen que agradecer los partidos! Como Nescafé a George Clooney, y Citroen a Cindy Crawford.

Política Interior

Ojeando y hojeando un libro sobre los problemas de España a principios del siglo XX encontré varios detalles: el tremendo problema en el campo español, la cuestión catalana, la situación obrera y los malos entendidos entre las dos grandes ideologías políticas.
No me he dado cuenta hasta pasado un rato y he comenzado a analizar, de memoria, nunca con lápiz y papel. He comparado.
He comparado pero he caído en la cuenta de que ya no hay pesetas, por un lado. Y esto hace la comparativa económica complicada, imposible a nivel estadístico (para mí, quiero decir, y sin calculadora en mano) Por otro lado, el año 2009, 2010 casi, es un siglo diferente al XX: Ha pasado un siglo y los tractores han mejorado la vida de los agricultores, de sus hijos, de los productos -una comparativa menos.
Como lógico entiendo que la situación obrera no se puede comparar ni mucho menos porque en el siglo XXI tenemos Constitución, tenemos Estatuto de los Trabajadores, tenemos convenios colectivos, tenemos jueces, sindicatos, tenemos de todo. Incomparable.
¿Cuál es el problema real de España?
Solucionar los problemas en el mismo instante en que aparecen, y estimar los problemas futuros, preverlos.

El modelo español es más fácil de exportar

Se puede leer hoy en la prensa que desde el Gobierno pretenden que en España se imponga el modelo alemán (tanto a nivel económico como productivo y laboral), lo cual no es sino una buena idea: se elige un sistema que funcione y se copia. !Qué mejor manera!

No entro a valorar el contenido de lo que puede o no puede ser un modelo alemán, eso nos llevaría varias clases y bibliografía complementaria. De lo que se trata es de entender que determinados modelos no son útiles en todos los casos. Sobre todo porque un modelo económico o laboral pasa, siempre, por las personas.

Hay tantos modelos como longanizas. Tenemos el modelo capitalista, el socialista, el modelo japonés, el modelo escandinavo, se puede picar de muchos platos, se podrían copiar muchos elementos.

Algunos se han ilusionado creyendo que el modelo capitalista desaparecería gracias o por culpa de la crisis económica. Es decir, todos entenderíamos que era malo (el modelo) y nos comportaríamos de otra manera (me refiero a las personas, no al Gobierno, ni a los empresarios): no iríamos a las ofertas salvajes, no iríamos a lo más barato y de peor calidad, no iríamos a los centros comerciales a buscar electrodomésticos fabricados en países en vías de desarrollo, no compraríamos ropa ni zapatos ni juguetes fabricada en países del Sur, no compraríamos objetos robados a mitad de precio, no compraríamos a los chavales que venden películas y música por los bares o en la calle, no pirateríamos el Canal +, ONO, Internet del vecino, etcétera, etcétera.

Seríamos de otra manera.

Y, a partir de ahí, los empresarios y el Gobierno empezarían a comportarse...sí, de otra manera.

Pero la prueba de que importar un modelo es inviable es que el primer paso es modificar el comportamiento personal y social, así de sencillo si no, es imposible.

¿Importar la filosofía de trabajo alemana, japonesa, europea? ¿En España?

Suena a broma, tendríamos primero que derribar decenas de tópicos y estereotipos, y no hablaré del jamón, del sol, ni de la tortilla de patata, sino de la mentalidad en el trabajo, de la mentalidad cultural española (de la cual sí se han hecho estudios y cuyo modelo muchos intentan importar, asimismo, aunque finalmente desisten y se vienen a jubilarse aquí).

Un modelo económico no se puede importar así por las buenas, y son pocos los modelos culturales que se pueden exportar de manera adecuada: salvo el comunista y el socialista (con sus métodos que no entramos a valorar) y el estadounidense (con su poder económico-publicitario-mediático).

Cuando los políticos utilizan el manual

¿Qué genera la abstención electoral? ¿Qué genera el desinterés por la política a la mayoría de las personas? La tensión permanente y pública. (Además de otras cuestiones, no es tiempo ahora de extenderse).

Los dos partidos más representativos y publicitados de nuestro país llevan muchos meses lanzánsose arpones, todos los posibles y desde todos los ángulos imaginables.

Aunque un político profesional nunca lo reconocerá, el manual asegura que cuanto mayor sea la distancia política (en sentido real y figurado) con las personas a quienes representa, más facilidad de trabajar tendrá. Vivir situaciones como las que estamos viviendo en la política española diariamente casi desde 1978 hace que se incremente la distancia política, en términos sobre todo de sensación (es decir, la gente siente desinterés porque piensa que los políticos hacen cosas que no van con ellos, no se preocupan por el día a día, no saben el precio de un café, etcétera).

Y la mayoría de las personas, en su día a día, no pueden mantener -soportar- dicho nivel de tensión que sí mantienen -alientan- en el escenario político los denominados políticos profesionales.

Una distancia y una tensión surgidas justamente cuando la sociedad (las personas) demanda y exige soluciones, no ya medidas, sino un punto y final adecuado. En este momento exacto la política profesional se lanza al arponeo descabellado con uno de los argumentos más manidos y recurridos: el dinero.

¿Tan necio es el hombre que siempre se golpea varias veces con la misma piedra?

¿Tan necio es el político de profesión que siempre cede a la tentación económica?

La gente de la calle piensa que sí, que el hombre cede, el hombre roba, el hombre se deja llevar por el brillo de los maletines. El hombre es malo por naturaleza, y el político, peor.

En la calle (la sociedad civil española surge en este sitio concreto, aunque la sociedad civil como tal sea otra cosa) se pueden escuchar frases como no conozco ningún político honrado, todos los políticos son unos ladrones, y un largo etcétera nada halagüeño.

Distancia conseguida.

Una distancia que aumentará diariamente con declaraciones y acusaciones cruzadas y bien lanzadas a yugulares invisibles.

Una carrera de desgaste donde no triunfa el inteligente sino el aparato más pesado, la maquinaria de partido engrasada. Y dentro de cada uno de estos grupos, hay muchas maneras de conseguir esquivar los golpes.
En situaciones como ésta un partido minoritario (en España los hay y se han creado nuevos) tiene la opción de barrer o ser absorbido. Si sabe canalizar e invertir en la eliminación o disminución de dicha distancia logrará lo que otros no consiguen a pesar de los tremendos esfuerzos publicitarios (apariciones en medios de comunicación, organización de eventos, etcétera).

Con la sociedad civil sucede lo mismo: puede salir fortalecida de un proceso violento y agresivo como el actual, cosa que no suele suceder en sociedades democracias inmaduras; o bien puede diluirse en la maraña de los bandos opuestos y las declaraciones agresivas.

Con lo cual el manual habrá cumplido perfectamente su labor. Pero el manual también dice que existen oportunidades políticas que hay que aprovechar, si se sabe hacer.