En la Pulgosa te bañas gratis

Leer la prensa en verano es agradable. Mirar por las calles desiertas de Albacete a media tarde, también. Uno llega a creer que la mayoría de sus vecinos ha tenido la posibilidad de ir de vacaciones al extranjero, o siquiera a la playa. Pero no, están refugiados en sus casas, o en las casas de campo (parcelas) de los amigos.
En Albacete tenemos opciones de pobre que vienen muy bien. En el caso de la prensa, en las bibliotecas y en varios parques (si los jubilados te lo permiten, que se las saben todas); en el caso del ocio, la Pulgosa, donde vas gratis, paseas al fresco gratis y los niños se refrescan (simulando una piscina) con los aspersores de las diferentes zonas ajardinadas, gratis. Así se pasa bien el verano.
En los periódicos vienen muchas cosas interesantes, a pesar de la tristeza absoluta que me da leer que las personas mueren porque un HdP pierde la cabeza y le parece bien disparar. Mal llamados cinco minutos de fama de los criminales con problemas mentales. Hasta que demuestren si lo ha hecho en consonancia con alguien más.
Ese mismo día, en China fallecieron cientos de personas, también.
Y las que fallecen (sobre todo niños) en África/Asia a diario, no lo olvidemos, todos los días, a cada momento, a pesar de que ya nadie las mencione porque se ha convertido en una rutina y/o costumbre.
Ese mismo día, las teles y determinados periódicos siguen cansineando sobre facturas que no se pagan, sobre candidatos que son buenos malos o regulares, sobre millonarios que eran presidentes y ahora pasarán a ser sólo millonarios, o sobre la solución a la crisis que pasa por cambiar de persona/nombre el sillón presidencial.
Ese mismo día, pregunto a tres personas por la calle, los tres estamos en paro (pero al menos cobramos, consuelo de tontos), y un cuarto está pendiente de irse a Madrid porque su empresa cerrará en uno o dos meses. Y son cosas serias, no lo que he podido leer en la prensa hoy (salvo las muertes de personas, no os despistéis). Pero luego, otra chica que trabajó conmigo hace un tiempo y no se caracteriza por tener buena suerte, me cuenta su caso con una sonrisa:
Mamá de dos niños, menor de 30 años, sin estudios y sin más experiencia que a.- campo, b.- hostelería; se separó porque su marido era un jilipollas que luego resultó que era un HdP que se aprovechaba de una de sus hijas. Al menos ha encontrado novio, un tipo separado con otra hija...de quien se ha quedado embarazada.
Con la mejor de las sonrisas.
He tratado de componer su vida en mi cabeza, sin poder hacerlo, y he recordado las palabras de Wynton Marsalis, que no es sociólogo ni político, sino músico de Jazz, que asegura que la parte de su familia que más feliz es, es la más pobre, la que tiene menos recursos. Y no lo dice como una obviedad sino porque lo ha ido comprobando con el paso del tiempo.
Es una afirmación que no me convence, aunque me la tendré que creer si él la dice, pero me recuerda eso de que hay personas que, por mal que estén, miran la tele, la prensa o los malos programas de televisión y piensan "mira qué mal están esos, puedo dar gracias", y siguen paseando por calles de julio desiertas, en un Albacete de oxígeno pesado.


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Partidos políticos vs partidos políticos

AVISO: no va a gustar.
Me parece una barbaridad que mi primo tenga que decir en su caralibro que "no todos los políticos son iguales", defendiéndose a sí mismo porque es político profesional. En otras palabras, tiene su trabajo y, cuando sale del trabajo, lleva a los hijos a sus actividades, y hace los deberes con ellos, se va a la sede y se pone a trabajar por el pueblo en el que vive. ¿Cómo? Supongo que mirando, observando, proponiendo, viendo lo que le gusta y lo que no y proponiendo, quejándose y, vaya, este año, presentándose a unas elecciones.
El hecho de que tenga que romper una lanza por él ya es sintomático de que algo no va bien.
¿Acaso es lo mismo el político profesional de Madrid, Barcelona o Sevilla que el de Cotillas, Riópar o un pueblo del Vallés? ¿Acaso todas las personas son iguales?
Puedo recurrir a tópicos como aquel tan antiguo de que el poder corrompe, pero también puedo asegurar que las generalizaciones son fatales e inducen a error, las suelen utilizar las personas que no quieren indagar, adentrarse, estudiar o profundizar.
El movimiento de los acampados y las protestas engloba a mucha gente. ¿Cómo los han generalizado? O indignados o jóvenes. Ya está el corsé hecho para que muchas personas no tengan por qué pensar, analizar, adentrarse en que detrás de todo hay muchas personas diferentes y reivindicaciones también distintas.
Y en política sucede lo mismo. ¿Son unos sinvergüenzas interesados los 27 concejales del Ayuntamiento de Albacete? El que conteste que sí entonces estará de acuerdo en decir que los 18.000 parados (entre los que me incluyo) son unos vagos, que los médicos son unos sinvergüenzas y los empresarios de la provincia unos ladrones (empresario es el constructor, el panadero, el de la tienda de tebeos y el del bar de barrio). ¡Vaya con las generalizaciones!
No me gustan las generalizaciones, no.
El que las personas que están indignadas lancen sus puyas a los políticos profesionales es normal, esas personas son quienes nos representan, en ellos delegamos nuestra parte de poder correspondiente. Como nosotros no podemos encargarnos, los miembros de los partidos políticos lo hacen por nosotros. Que a muchas personas no les gusta, que el sistema electoral es injusto, que las listas podrían estar abiertas (pero ojo, seguirían haciéndolas los partidos políticos), son debates que no se pueden solucionar en dos días sin informarse bien y teniendo en cuenta el país, región, provincia, pueblo en el que vivimos.
Esto no es Suiza, ni Suecia, ni Noruega, ni siquiera Italia.
Con lo cual hay que ser consciente de lo que tratamos y del tiempo que puede llevar modificar algunas cosas. El primer paso es tomar conciencia del entorno en el que nos movemos.
Pero el hecho de que las puyas y el descontento se centre única y exclusivamente en partidos políticos y bancos es erróneo o, al menos, limitado. De hecho son muchos los políticos profesionales de pequeños pueblos, incluso de pueblos medianos, que se presentan a las elecciones y se apuntan a un partido porque quieren ir mejorando cosas, un colegio, un centro de salud, una carretera, que lleguen los autobuses, que no cierren las bibliotecas, que haya clubes de lectura, que no haya basura por las calles, etcétera, etcétera.
Hay muchas maneras de luchas, de trabajar y de hacer cosas por los demás. Y son muchos quienes consideran que los partidos políticos son un elemento. Hay otros que consideran que son un lastre.

reflexionar es pensar bien pensao

un amigo del cole, con quien he corrido, saltado, llorado y bebido, y a quien no he preguntado de qué partido es, a quién vota o si se acuesta con animales, hace público en facebook la amenaza sugerida por alguien de que "cuidado con quien saluda en la mesa electoral -le ha tocado de presidente de mesa- y la eusividad con que lo hace".
y lo habrán hecho desde la buena intención, desde el corazón, desde frases tan bien compuestas como esas que dicen : es por tu bien, es por tu futuro, es para que no pierdas tu trabajo, ni tú ni tu familia, es para que te den ese contrato a tu empresa (a veces estas cosas no se dicen, a veces se insinuan).
el hecho de que este amigo se ha quedado sorprendido y ha pedido a todo el mundo que no le salude el día de las elecciones porque como no sabe a quién puede y a quién no, y tampoco sabe quién puede espiarle, chivarse, etcétera, pues ha pedido a todos sus amigos y conocidos que no le saludemos.
¡qué mejor manera!
la democracia tiene estas cosas, y los pueblos también. no me meteré con mi pueblo porque lo quiero mucho, al lugar, a sus habitantes y a sus peculiaridades. pero debo reconocer que lo mismo sucede en otras partes: empresas que te dicen "cuidado con quien te juntas", jefes que te dicen "no deberías tomar café con este o con el otro. no por nada, es sólo por tu bien".
pero cuando uno hace recopilación se complica el asunto: en casa tengo un padre que vota verdes y una mandre que vota amarillos, un hermano que no vota y una hermana que vota fucsia, otro hermano que no sé lo que vota (apenas habla). luego está mi mujer, que siempre vota lo que le parece.
sigo con mis amigos que votan del resto de tonalidades.
y si hablamos de maneras de pensar, uf, los hay que creen en dios, en la religión católica, en las dietas, en la luna, en Allan Moore o Conan Doyle, en Pepu Hernández o Michael Jordan...
así que, ¿con quién me junto, dios de mis padres, para que se me pase este miedo a perder mi trabajo -bueno, ahora estoy en paro-, a que me contraten, a que no me tachen de derecha, izquierda, arriba, abajo, a que mis hijos sean aceptados en sociedad, a que no despidan a mi hermano, a mi hermana, a mi otro hermanico, a sus respectivas parejas, o que le quiten los viajes de jubilados a mis padres?
total, que me voy a la Pulgosa porque la gente en ropa de deporte/campo pasa inadvertida y parece más igual (ya sabemos que todos somos iguales pero unos más iguales que otros)

Terremotos

Pensamos que todo está tan lejos de nosotros que nada nos afecta.
Pensamos que las cosas están a kilómetros de distancia y, como tal, no nos preocupamos.
Pero, ay, muchas cosas no están tan lejos: el cáncer, la muerte, la soledad, un terremoto, un piso que se destroza, la muerte.
Sólo entonces miramos a nuestro alrededor buscando ayuda y preguntas.
Se llama carencia total de empatía. Por suerte no afecta a todas las personas, y cada vez son más los que están concienciados con su entorno y con lo que sucede a otras personas (a pesar de que no te haya sucedido a ti nunca).
Donde yo estaba no se notó el terremoto, pero a mi padre se le movieron las macetas. Donde yo estaba no se notó pero en mi casa se habían caído un par de cuadros. Donde yo estaba no se notó pero a unos cientos de kilómetros (NADA) unas cuantas personas fallecían.
Cuando suceden este tipo de desgracias sólo pienso en las personas, no puedo evitarlo. Me importan bien poco las pérdidas materiales cifradas en millones de euros desde el mismo instante en que una persona pierde la vida.
La tierra se mueve, nos avisa, hay quien menciona un presagio italiano, que el mundo se acaba y las ciudades desaparecerán.
Mi consejo es el de siempre, aprovechad el día, aprovechad el momento y sed conscientes del día en el que vivís, el momento en que estais y el entorno por el cual circulais. Y, sobre todo, aprovechad a las personas que tenéis cerca, medio cerca, y un poco más allá.

Los derechos humanos

Apenas son 30, pero merece la pena leerlos para concienciarse de ellos.
Quien diga que no sirven para nada pecará de necedad. El hecho de que algunos en algunas partes del mundo no se cumplan no quiere decir que no sean de utilidad.
Lo que hay que hacer es denunciar cada vez que uno de ellos no se cumpla, es decir, todos los días.
Os paso el listado, por si se olvida. Y os propongo un juego que hacía con los chavales en los cursos: elegid tres de ellos y decidme por qué. NO vale decir que todos son importantes, eso ya lo sabemos.
Los míos:
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 13. 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Ahora me explico: todos tenemos derecho a la vida y a la libertad. Que nadie decida por nosotros con nuestras capacidades ni con el hecho de estar vivos.
Todos tenemos derecho a circular libremente, ¿dónde están los muros, vallas y murallas? Y todos tenemos derecho a ir y volver.
Y todos tenemos derecho a opinar y expresarnos como queramos, aunque no hay que confundir porque muchas opiniones son ilegales, asesinas, y eso no es libertad. No caigamos en esa tentación.

Los derechos humanos son un listado que se debe recordar de vez en cuando. Si hay alguien atrevido le propondría que al lado de cada uno de los 30 ponga un par de ejemplos de cómo no se cumplen. Es una manera de ver el mundo con perspectiva y con la esperanza de hacer las cosas mejor.

Novedades pre-electorales

Tengo que hacerlo, tengo que hablar otra vez de las elecciones catalanas aunque no me apetecía. Con las catalanas pasa como con las estadounidenses: parece que son las elecciones de todos (por la publicidad y presencia en los medios), aunque sólo sean de unos cuantos. Y es curioso porque si hablas con personas de Cataluña al respecto de la cobertura que se da a ciertos partidos en lugares que no sean capital de provincia, resulta que dicha cobertura es mínima por no decir casi imposible.
El otro día un períódico generalista hablaba de los nuevos formatos de hacer política; en concreto el adiós al mitin de toda la vida (en recinto grande y rodeado de miles de apasionados) frente a los nuevos formatos (más reducidos, más visuales -TV manda-, más EEUUenses).
Este nuevo formato tiene sus trampas, al igual que el otro. Cualquier formato político que sea mera copia de lo que sucede o se hace en otros países es un riesgo, ya que uno, aquí somos de otra manera, y dos, los de fuera son de otra manera. Obvio pero cierto.
El formato tradicinal contaba con el apasionamiento de las masas (bandera, autobús, bocadillo, amor por los candidatos) y algunos eran verdaderos mitineros, iban a escuchar incluso a los que no eran de su partido.
El nuevo formato es reducido, más corto y asegura el pleno. Lo cual nos conduce a la pregunta: ¿Qué es mejor, 200 personas en un recinto abarrotado, o 1.000 en un recinto medio vacío? Sin duda es una pregunta trampa aunque el buen analista dirá que mejor el 200 atestado.
Por la imagen que da, por la sensación.
No importa si el mensaje llega a 800 personas menos.
La movilización cada vez es más complicada y de eso saben mucho en Cataluña, donde el porcentaje de abstención les saca los colores a los partidos políticos mayoritarios año a año; aunque es más fácil obviarlo que hacer algo al respecto.
De ahí que no resulte complicado reunir a doscientos acólitos, amiguetes, gente del partido para llenar (rellenar) un mitin (aunque prefieren llamarlo de otra manera) desde el cual lanzar el mensaje que los medios de comunicación recogerán...independientemente de que llegue a su destino y/o cale.
Y esto me lleva a la segunda y última cuestión: ¿Por qué se están diciendo tantas cosas en Cataluña? Que si Andalucía, que si Madrid, que si mítines con inmigrantes, que si vídeos semiilegales, que si el pan con tomate en el almuerzo de los hoteles, etcétera, etcétera.
Precisamente porque no hay otro mensaje que lanzar que cale/llegue a las personas.
Lo que finalmente deriva en que la imagen de 200 sea más importante que la de 1.000, que la abstención se enmarque entre el 40 y el 50 %, o que las personas cada vez se sientan más alejadas de la política y de los profesionales de la política.

Internet da que pensar

Según las últimas estadísticas del Gobierno, sólo el 55 % de los manchegos usan Internet a diario. La mitad de la población manchega.
Pero el porcentaje de quienes lo han usado en los últimos tres meses llega al 60 %, con lo que una buena parte de la población no utiliza Internet para nada, absolutamente para nada.
Me viene a la mente aquel proyecto de B. Gates de llevar Internet y ordenadores a las poblaciones indígenas para que el conocimiento estuviera a su alcance, Internet es sabiduría.
Alguien tuvo que recordarle que aquellas personas a quienes pretendía ayudar no disponían de luz, o de agua; muchos ni siquiera disponían de alimentos de manera continuada.
Soy, y hay que ser, consciente del poder de la red en España y en las regiones, en los pueblos. Hablar de ello de nuevo es hablar por hablar.
Pero de lo que sí se podría debatir, de cara al poder de las personas, de la población civil, de su autonomía real ante los poderes públicos y su capacidad para la toma de decisiones en los asuntos que les competen directamente.
Se hacen necesarias herramientas más modernas que Internet. Y estas son las que hay que explotar, las que hay que potenciar.
Por cierto, la tele llega a todo el mundo, 99,5 % de la población.
(Todos los presagios pueden terminar por cumplirse)

Y ni siquiera hemos hablado de población rural y urbana.

Sociedad Civil

La sociedad civil, ¿qué es?
Se supone que somos todos y cada uno de nosotros, en diferenciación al entramado militar y a la clase política; es decir, mucha gente aunque no todo el mundo.
La definición formal es mucho más amplia y cada sociólogo y filósofo ha dado la suya particular a lo largo de la historia, de manera que os recomiendo una buena biblioteca y paciencia.
Una de las cosas que se suele decir como característica de la sociedad civil es que resulta necesaria para la construcción y pervivencia de la democracia.
Palabras mayores que llenan la boca de muchos, la boca y los titulares.
Para el sostenimiento de una democracia son necesarias muchas cosas, la articulación de la sociedad civil es una de ellas, pero en esta misma definición radica la trampa de la mayoría de las democracias pues el control de la sociedad civil hace más fácil el control del poder. El control y el sometimiento no es siempre posible pero hay muchos recursos para ellos.
El más sencillo y utilizado es, sorpresa, el dinero. Otro de ellos, muy relacionado con el anterior, el acceso (o la promesa de) al poder con lo cual se puede presumir de sociedad civil y articulación de la misma aunque realmente las asociaciones y entidades dependan indirectamente (o no) de los diferentes gobiernos (regionales, locales, estatales).
¿Cuántos casos se pueden citar de asociaciones de vecinos que callan la crítica ante la promesa del arreglo de una acera, la mejora del alumbrado o la subvención para las fiestas patronales? ¿Cuántas asociaciones sobreviven y malviven gracias a ayudas administrativas que no llegarían si criticaran de manera directa la gestión de dichas administraciones?
El listado es amplio y velado.
Estos son ejemplos de sociedad civil, aunque el ejemplo más sencillo es la sociedad articulada. Falta saber en torno a qué y con qué fuerza se articula.