FACEBOOK a debate


¿Y si debido a los conflictos legales y económicos, desaparece Facebook?
500 millones de personas habremos regalado nuestros datos a una entidad empresarial resultante, siempre estadounidense, y siempre con un objetivo: el beneficio económico, no la interacción social ni el beneficio último del usuario.
Ahora han surgido y se han publicitado las dudas sobre quién lo hizo y quién no (el diseño de la página), sobre si lo programó uno solo (el actual propietario) o varias personas (el demandante). Dudas que a la mayoría de usuarios seguro que ni les importan, ni las conocen.
De lo que no hay duda es que ya hay herramientas preparadas para dar la bienvenida a todos los que "se caigan de caralibro". Un pequeño porcentaje de 500 millones siempre será mejor que nada.
¿Dónde irán nuestros datos personales, nuestras fotos, nuestros comentarios chistosos, nuestras declaraciones de amor, de simpatía y amistad, nuestras felicitaciones de cumpleaños?
¿A un cajón polvoriento, a las bases de datos de empresas de marketing y publicidad? ¿Quién lo sabe? No podremos saberlo con seguridad debido a las cláusulas de confidencialidad y privacidad, pero sí podemos sospecharlo y aventurarlo.
Aunque lo divertido de todo, al final, es que la mayoría de los 500 millones no habremos participado de nada de esto ni nos habremos enterado de nada.

El Estado de la Nación


Hoy comienza el Debate del Estado de la Nación, un termómetro político, diálectico y de poder del momento en que se encuentra nuestro país.

A la mayoría de los españoles les importa bien poco, entra dentro de lo razonable; pero no debería ser así, debería interesarnos o, al menos, llamar nuestra atención. Y si antes era complicado seguirlo, hoy (siglo XXI) es más sencillo.

De hecho este año tenemos la oportunidad de seguirlo en directo (esta posibilidad la hemos tenido siempre con la tele) y participar de primera mano gracias a las nuevas tecnologías.

Algunos periódicos han infiltrado a varios representantes políticos y ellos mismos irán comentando las mejores jugadas en el Congreso, con la posibilidad de que los lectores puedan participar.

¿Qué mejor manera de participar y ser un elemento activo?

Además, los propios expertos parlamentarios (los que llevan pajarita y los que no) analizan también en tiempo real (al momento) lo que va sucediendo.

Por otro lado, el mismo Congreso nos informa de cómo se va a desarrollar el asunto, para los que piensen que es complicado, imposible de saber y alcanzar.

No lo es, la política es cosa de todos, nos concierne a todos y nos preocupa a todos, aunque muchas veces lo camuflemos con cuestiones diarias (sube la luz, baja la luz, suben los pisos, bajan los pisos, me puedo ir de vacaciones, etcétera).

De ahí que participar o, al menos conocer, lo que sucede hoy en el Congreso no es algo que nos pille de lejos, sino que debemos (sí, como obligación) enterarnos de cómo hablan, de qué hablan, del contenido o no de sus propuestas.

Porque todas estas cuestiones son lo que conforman el panorama político del año 2010 y del próximo 2011.

Las que nos afectan a todos y cada uno de nosotros, aunque sigamos pensando aquello de "la política no va conmigo", "yo de política no entiendo".

Sin ánimo de contestar

Sin ánimo de contestar a Manuel Pérez Castell en su artículo Elecciones por ley del 5 de julio de 2010 en el diario La Verdad, me apetece participar con las ideas que este artículo me ha sugerido en un ejercicio que a Don Manuel le parecerá divertido; esto es, el ejercicio de la participación.
A pesar de que el tema de la reforma electoral (en España) es farragoso, complicado y rozando la opacidad (esto es, lo oscuro y oculto); se agradece mucho que un diputado nacional nos invite a pensar o al menos nos diga que una subcomisión del congreso ha pasado dos años trabajando y ahora concluyen dichos trabajos.
En el artículo nos presenta de manera sucinta (escueta, como corresponde a un artículo de opinión) las reformas o modificaciones propuestas, siempre propuestas. Que luego pueden convertirse de manera completa, o no, en ley.
Apenas hay mención a algo que demandaba Izquierda Unida al respecto de la reforma de la ley D’Hont, con lo que doy por supuesto que el sistema (que algunos califican como injusto y facilitador del sistema bipartidista, así como garante del poder de dos partidos mayoritarios) no se modifica en este sentido. Pero sí en otros que son más llamativos, como por ejemplo el asunto de las publicidades, y las apariciones en televisión (¿qué referencia se hace a las nuevas tecnologías? ¿Podrán los partidos políticos lanzar publicidad gratuita vía spam -correo basura- a los correos electrónicos, o redes sociales?).
Tampoco se menciona la denuncia que ha efectuado la Asociación de Empresas de Mercado y Opinión Pública ante la imposibilidad de publicar encuestas en los cinco días anteriores a las elecciones, con el perjuicio que supone para las personas, y los medios de comunicación.
Otro tema que se habrá debatido y merece mención es el asunto del transfuguismo, es decir, que alguien de un partido decida irse a otro o sencillamente quedarse con su escaño (ganado en las elecciones bajo las siglas de un partido, del que luego huye) sin hacer caso del partido que le dio el puesto, el cargo y el sueldo. ¿Cuántos casos se han dado en más de 30 años de democracia y elecciones democráticas?
Aunque la que más me ha gustado, sin duda, es la que nos capacita en las próximas elecciones regionales y municipales a votar de verdad. Votar de verdad significa que cualquiera de nosotros podrá coger la papeleta y depositarla en la urna, con nuestras propias manos, con lo cual podremos decir que por vez primera votamos al cien por cien.
Y me dejo para el final, ay, en años de calamidades, la necesaria y bien argumentada reducción del 15 % en el gasto electoral. ¿Cuál es el gasto final? ¿Qué opinaría la gente si los partidos tuvieran que asumir una reducción mayor, digamos el 40 o el 50 %? Sé que es un disparate ingenuo, pero se podría preguntar.
¿Sería capaz el estado español, con una democracia madura ya, de organizar las elecciones a través de ejércitos de voluntarios como en Estados Unidos? Sería una manera de organizar social y políticamente a la sociedad, sería una manera de hacerlos partícipes del momento que pasamos, hacer a las personas compartir ideas y proyectos, mas allá de ambiciones personales o de lucha por cargos. Sería una manera de limpiar el trigo de la paja.
Un artículo de opinión no da para mucho, dos años de trabajo sí. Quisiera tener en mi mano la ley reformada ya para ver el calado real de dichas modificaciones y si pueden suponer cambios en las personas, esas que irán a ejercer su derecho a voto (o no) el próximo mes de mayo.
Quisiera creer que a la mayor parte de las personas les importa ejercer el derecho a voto, así como participar de manera activa en política (no la crítica tipical-spanish a la hora del café); quisiera creer que en el mes de mayo votaremos más del 60 % de nosotros. Por que yo soy de los optimistas, de los que creen en las personas.
También me gustaría saber cuántas y qué cuestiones se han quedado en el tintero de la reforma y si habrían supuesto una modificación real de la situación.
(Publicado en el diario La Verdad el 8 de julio de 2010)

JUGAR AL DESPISTE

La opinión pública es un concepto con el que se puede jugar de manera sencilla, se coge un hilo o un cordón, se amarra bien el zompo y se lanza. Otra cosa es conseguir que gire y dure bailando el tiempo que queremos.
La actualidad la centran determinados debates que apenas afectan a una minoría de personas, como el uso de una prenda de vestir; a éste le unimos el siempre interesado y recurrido debate de la interrupción de embarazo que nos lleva a las posturas más cínicas, contradictorias y falsas que uno puede encontrar: no estoy de acuerdo, lo odio, es una situación tremenda, es un asesinato, pero si tengo que recurrir a él, o mi hija, o mi sobrina, o la vecina, o alguna conocida, que sea libre, gratuito, cercano y en condiciones sanitarias e higiénicas.
Luego otro eterno debate, la homosexualidad que siempre sale a la luz cuando hay aniversarios, celebraciones o eventos. ¿Por qué es objeto de debate una opción sentimental?
Si a estas razones le unimos el grandioso evento de Sudáfrica, que muchos creían junto a Marruecos o con leones en los campos de fútbol, el despiste está servido.
Es mi argumento principal, es uno de los que más repito, y es básico en ciencias políticas: despistar, desviar la atención, hacer que el espectador mire hacia otro lado para, como por arte de magia, hacer que el conejo desaparezca, o hacerlo aparecer.
El inconveniente es que cada vez quedan menos trucos, menos posibilidades de despistar y menos chisteras a las que recurrir.

El dos punto cero

Hace un par de días asistí a una conferencia al respecto del 2.0, Internet y el futuro. No escuché más que un listado de cuestiones que ya conocía y que no comparto o comparto a medias.
El ponente era de primera fila, pero falló en la preparación (que yo inicialmente creí adrede para despistar) y de ahí que el resultado no me convenciera. Y falló precisamente por que las nuevas tecnologías le dejaron tirado.
Explicó en tono agorero que la prensa desaparecería como tal, "los niños no leen periódicos, ni los leerán", dijo sin rubor. Luego habló de las redes sociales y de que favorece que la publicidad como la conocemos en la actualidad, no sea útil, sino lo contrario. Incluso llegó a decir que es molesta y que no llega al público. (Él tiene publicidad en su blog, normal. Y esto no es una crítica, sino un receonocimiento del sistema).
No quiero hacer una crítica obvia y meterme con dos frases sacadas de contexto pero este ponente de calidad, y con una buena dosis de experiencia y formación, podría haberse empleado más a fondo, aunque el foro no lo requiriera.
La prensa (periódicos escritos) no desaparecerá sino que se reformará, aunque no sabemos cómo ni durante cuánto tiempo. La desaparición como tal dejaría a oscuras a millones de personas en España, miles de personas en Albacete.
¿Y la radio y la tele que no son Internet? No pueden desmembrarse de un día a otro, y quisiera creer que no en una generación.El estudio de los pormenores requiere más análisis que unas cuantas frases obvias de que los chicos de 15 años usan redes sociales o chatean o recurren al móvil. Porque hay muchos chicos que no pueden usarlo a diario, por falta de recursos, falta de líneas rápidas de conexión, etcétera.
Es como el debate de los libros, ¿desaparición? ¿Por qué? ¿Por qué tiene que haber sustitución y por qué dicha sustitución se convierte en sinónimo de mejora?